Un 8 de marzo especial

foto manifestación 8 de marzo
Justicia para las mujeres. Foto: Carmen Barrios

El 8 de marzo de 2017 no va a ser un día más en el calendario. Mujeres de todo el mundo fueron convocadas a un paro internacional y a marchas y manifestaciones por sus derechos de trabajadoras libres e iguales, contra las múltiples caras de las violencias machistas, contra la sobrexplotación de las mujeres en el ámbito reproductivo y de los cuidados, contra ese modelo de cultura patriarcal que las oprime, las discrimina y las invisibiliza en cualquier ámbito de la vida.

Este día de movilizaciones masivas, que en España ha contado con la participación de centenares de miles de personas -en Madrid acudieron a la manifestación convocada por el Movimiento Feminista medio millón de personas- tiene sus raíces en el recuerdo histórico de luchas de mujeres valientes, que han hecho camino por nosotras, como las 123 trabajadoras de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, que murieron abrasadas durante una huelga el día 25 de marzo de 1911, hace más de cien años. La más joven tenía 14 años, la más vieja 48. Su salario era de entre 7 y 12 dólares a la semana por una jornada de 52 horas semanales. La mayoría eran migrantes polacas o italianas.

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Estas mujeres del pasado conectan con las precarias de hoy, con las asalariadas pobres de hoy, con los millones de mujeres explotadas de hoy, porque recordemos que en muchas fábricas de Asia demasiadas mujeres continúan trabajando en régimen de semiesclavitud, con salarios que no superan el dólar y media por día, con jornadas insufribles y condiciones laborales infrahumanas, mujeres que fabrican ropa que en occidente compramos a precio de saldo.

En España, sin ir más lejos, la diferencia salarial entre los hombres y las mujeres es de un 20% más a favor de ellos.

Igualmente conectan con las trabajadoras precarias y con salarios bajos de occidente, que hay muchas y cada vez hay más. En España, por ejemplo, las camareras de piso cobran euro y medio por habitación resuelta, son contratadas por horas y en condiciones que recuerdan tristemente a lo que sucedía hace más de un siglo. Y qué decir de las limpiadoras de oficinas, o de las cajeras de supermercados, o de las teleoperadoras, que tienen jornadas extenuantes y sin parar, que les causan múltiples cuadros de estrés. También conectan con la lucha que mantienen las espartanas de Cocacola por sus derechos, y por el cumplimento de una sentencia a favor de los trabajadores, fallada contra el gigante de los brebajes.

Por desgracia las condiciones laborales de millones de trabajadores han sucumbido a la avalancha neoliberal que gobierna la economía globalizada y las mujeres la están padeciendo especialmente también aquí en Europa, porque la brecha salarial se amplía con las políticas de austeridad aplicadas con la crisis, donde teníamos derechos que se están yendo por el sumidero. Muchas han perdido su empleo y han vuelto a ser relegadas a sus casas con todas las pérdidas para su situación vital que eso significa. En España, sin ir más lejos, la diferencia salarial entre los hombres y las mujeres es de un 20% más a favor de ellos.

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Clamor en Madrid

“Juntas y fuertes, feministas siempre. Paro internacional contra el heteropatriarcado” era el lema de convocatoria del Movimiento Feminista en Madrid, una ciudad movilizada contra la desigualdad, contra las violencias machistas y contra esa cultura patriarcal que permite que se perpetúen los desastres. En lo que llevamos de año han asesinado a 17 mujeres por el hecho de serlo, una barbaridad que hay que parar. Me alegra y me emociona que hayan salido a la calle tantas personas para mostrar su repulsa al machismo y al patriarcado, porque una democracia no es sostenible cuando más de la mitad de su población tiene mermados sus derechos, no es sostenible cuando las violencias machistas continúan.

Las luchas de las mujeres siempre dan frutos. El feminismo camina elaborando discurso filosófico, político, económico y social para transformar una realidad que nos subyuga desde que tenemos voz.

Las enormes manifestaciones de ayer en España, y especialmente en Madrid, también fueron una respuesta a la cerrazón del PP  que rechazaró en el Congreso una propuesta de Unidos Podemos para igualar los permisos por nacimiento de un hijo entre las mujeres y los hombres y para que sean intransferibles. Se cierran a medidas justas que harían de la sociedad un lugar más amable e inclusivo, se cierran a avances sociales que ya están asumidos y reclaman mayorías.

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Quiero reseñar en este texto que el día de ayer nos proporcionó una pequeña esperanza: las mujeres de la asociación Ve-la luz pusieron fin a casi un mes de huelga de hambre. Su plante contra los asesinatos machistas has conseguido que sus doce puntos de demandas sean atendidos por el Gobierno y la oposición, y que se haya formado una comisión parlamentaria para su estudio en el que ellas participarán. Es un paso positivo.

Las luchas de las mujeres siempre dan frutos. El feminismo camina elaborando discurso filosófico, político, económico y social para transformar una realidad que nos subyuga desde que tenemos voz. Las mujeres de hoy continuamos dando pasos, continuamos en la lucha por los derechos de igualdad y alzando nuestra voz para reclamar lo que debería ser evidente: igualdad, justicia, respeto, integridad, ausencia de violencia y democracia.

(Texto y fotos Carmen Barrios)

 

 

 

 

Carmen Barrios
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Fotoperiodista.

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