Erase una vez…una mala película

Espartanas
Espartanas

El pasado 16 de marzo tuvo lugar un acto con las Espartanas de Cocacola en lucha organizado por la Mesa de Feminismos del Foro Local de Moratalaz -enmarcado en las actividades del 8 de Marzo- en el centro cultural Chillida. En dicho acto se proyectó el documental que explica el conflicto de la fábrica de Fuenlabrada de Cocacola y se realizó un interesante debate entre las personas asistentes y las representantes de las Espartanas.

Al finalizar el encuentro, Yolanda Rebollo, miembro activo y combativo del colectivo de Las Espartanas de Cocacola en lucha, leyó en nombre de todas ellas el relato que va a continuación:

“Erase una vez…una mala película”.

Erase una vez, en un año que ya no recuerdo, una mala película, un futuro incierto…un abrazo que se abría dejando el corazón al descubierto.

La felicidad volátil del recuerdo de unas navidades en familia… de los sueños, los planes, los juegos… todo roto.

-Andri, ¿por qué hacen esto? No quiero estar aquí.

-Ya es tarde….ya lo han hecho.

-Andri, la niña, no quiero que nos vea sufrir.

-Los tres somos uno, y seguiremos adelante.

Y el monstruo rojo rugió, y las puertas se cerraron…las sombras alrededor de la hoguera en un bidón, la rabia en las caras y el silencio abrumador… y los hogares fríos y vacíos.

Los dias y la vida que pasaban, y la rabia se secaba y el odio aparecía…los pies cansados y pesados, de calle en calle, de pueblo en pueblo…

-JUSTICIA! JUSTICIA! pan para nuestros hijos, trabajo digno.

Casi dos años han pasado, aplausos, vítores y también el murmullo de gente sin rostro que ni si quiera mira…pero entre el murmullo nuestras voces suenan más.

-JUSTICIA! JUSTICIA!

Casi dos años recorriendo el laberinto de la bestia, día y noche, con el cuerpo dolorido pero el alma esperanzada.

Los niños juegan entre los trozos muertos de las maderas que nos calientan, el sol…sale puntual, el mismo camino todos los días…es curioso en lo que te fijas cuando tu vida se reduce a observar, aguantar y luchar.

Pero un día el sol se para, lo miramos en silencio, en lo que parece una huelga de voces que apenas susurran para poder oír los pasos que se alejan del tirano…

… maltratador… y la puerta vuelve a abrirse. Ese día, las lagrimas son miel, las cabezas tan altas como los puños, los pies ligeros para entrar con fuerza, hemos reconquistado nuestra dignidad.

Vemos marchar al frente, entre risas y cánticos, los espíritus heroicos que andaban escondidos en los cuerpos de los trabajadores, hemos ganado, hemos recuperado nuestro trabajo…nos devuelven el pan.

Poco a poco regresamos a los hogares fríos, la alegría y el gozo los van calentando… Las voces que nos llamaban Quijotes locos yendo hacia inquebrantables molinos han quedado en silencio.

Y por fin, descanso mi apaleado cuerpo, le dejo caer en la cama, ya no hay temblores, lágrimas de madrugada, espasmos, miedo… me sumerjo en un sueño reparador en el que los veo entrar mil veces cantando y riendo.

Van pasando los días y los meses, la sonrisa se apaga, los pies vuelven a arrastrar….

-¿Qué pasa Andri?

La misma pregunta sin responder día tras día, la misma mirada hundida en un rostro duro y seco.

-¿Qué pasa Andri?

-Nada.

Pero sí pasa, la mala película no ha terminado, la fábrica por la que luchamos se ha convertido en prisión, y como presos sin futuro vuelven a casa…siento que entre su mirada y la mía hay un abismo.

Maldito monstruo rojo, mil veces lo maldigo, nos engaña, nos maltrata, compra la mirada poderosa y la proyecta hacia otro lado, convierte la justicia en meretriz que se desnuda al mejor postor…destroza una maquinaria delante de sus obreros para demostrarles que la prepotencia prima por encima de la cordura…y…encerrados en su prisión, sabe que tiene todo el día para extorsionar y hundir a los Espartanos y que sólo la sombra y la fina piel de lo que fueron será lo que llegue cada noche a casa.

Y dice un proverbio: Líbrenme de la furia de una mujer agraviada…y eso fue lo que hicimos las Espartanas…ENFURECER, canalizar nuestro odio, organizarnos, recoger la bancarrota de los sentimientos del pozo donde estaban sumergidos, mirar a nuestros hijos y sacar fuerza de la luz de sus ojos…

A partir de este momento, ningún mostruo que intenta controlar a los demás será tan poderoso como quien se controla a sí mismo. Una cosa te decimos maldita cocacola y mil veces maldita…quien no produce felicidad no tiene ningún derecho a consumirla…provocaste el nacimiento de las Espartanas, mujeres libres luchadoras, unidas y combativas…Nosotras seremos tu David y la lucha serena e incansable será la piedra que acabe contigo.

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