Malvolgut Mariano / Odiado Mariano

dimisión
nóisimiD. Foto: Carmen Barrios

Te escribo esta carta llena de odio y de rencor para pedirte que te vayas. Cataluña no quiere irse de España, Cataluña quiere irse de ti y de tus compadres, dueños de este cortijo cada vez más estrecho en que se ha convertido mi país. Soy tan poco nacionalista que hasta me cuesta decir “mi país”, así, con el determinante posesivo. Supongo que a muchos catalanes les ha pasado lo mismo. Con el tiempo, gracias a ti y a tus cortijeros, ahora les sale con total naturalidad. Vete, por favor, Mariano.

Vuelco en ti toda mi amargura porque ahora mismo te odio, Mariano. El domingo, en Barcelona, me despertó la voz de la vecina de abajo diciendo que había habido cargas de la guardia civil en el colegio electoral. La guardia civil que tú mandaste, Mariano. Tú y tu gobierno de cobardes, a los cuales deseo que os parta un rayo, o algo peor. He de tener cuidado porque ahora, tal y como se han puesto las cosas, hay leyes —seguro que te suenan—, te decía, hay leyes por las cuales te empuran en menos que canta un tweet. El juego de palabras no lo pillarás, seguramente tienes menos nivel de inglés que un chaval de 4º de ESO, ¿verdad, Mariano? “Pero bueno, tampoco vamos a…” Como decía, no te deseo la muerte, pero a veces se me sube la sangre a la cabeza y… en fin. Viven en mí orgías de sangre, cuchillas y fuego.

Se te rompe España, Mariano. Las costuras con las que amarraron este país en 1978 no dan más de sí, y tú estás empujando para que se abran. No sé si te has enterado, no sé si te has querido enterar, pero se te rompen las costuras de España, Mariano. No sé si te has enterado, no sé si te has querido enterar, pero el PNV no te va a votar los presupuestos, el PNV quiere convocarte otro referéndum. ¿Ahora qué hacemos, Mariano? ¿Poner cara de “aquí no ha pasado nada”? Eres el hazmerreír de Europa, Mariano. El hazmellorar.

Barbatriste

Un amigo mío te llama Barbatriste. Grande me parece el epíteto, de cervantinos acentos. Grande para tu insulsa persona. ¿Cómo puedes negar que haya habido referéndum? Sí ha habido, a ver si te enteras. Ha habido porque la gente lo ha querido, aunque no valga para nada porque no ha habido garantías. ¿Tampoco ha habido palos? ¿Qué pasa, que los viejos van provocando, por ahí, con sus blancas cabezas todavía sin partir? Malditos viejos catalanes que van provocando a la policía, ¿verdad, Mariano?

Se te rompe España, Mariano. Las costuras con las que amarraron este país en 1978 no dan más de sí, y tú estás empujando para que se abran. No sé si te has enterado, no sé si te has querido enterar, pero se te rompen las costuras de España, Mariano.

Eres un ser grisáceo, Mariano. No seduces a nadie. Tuvimos que votar dos veces porque fuiste incapaz de convencer a ningún partido político tras las elecciones de noviembre de 2015. Tuvimos el país convertido en un circo político, sin nadie que quisiera hacerse cargo del nombramiento de un presidente tan nefasto y tan poco seductor. Perdiste varias veces las elecciones, y tu partido te siguió presentando a ti. ¿Tantas personas te deben favores, Mariano?

Voy a hacer un comentario mundano, pero, perdóname, Mariano, la ocasión lo requiere. No deben de aguantarte ni en tu casa. Eres necio y corto de miras. ¿Cómo te las arreglas para que tus hijos te admiren, tal y como los hijos admiran a sus padres? ¿Para que tu compañera desee tu presencia, tal y como una mujer desea la presencia de su compañero? Debe de ser que los ricos os movéis por sistemas nerviosos diferentes a los de los pobres. Debe de ser eso, no tiene otra explicación.

Serás recordado por los escolares de otros siglos como uno de esos malos presidentes que ocupan un lugar irrelevante en una página cualquiera del manual de historia. Se dirá de ti que fuiste uno de esos políticos que no sabe leer la altura de los tiempos y que no es capaz de ver más allá de su propio olor a moho. Nos vas a dejar muchas deudas, Mariano, pero sobre todo nos dejarás una f(r)actura impagable, Mariano, la f(r)actura de un país roto en pedazos. Si declara la independencia, Cataluña tendrá que afrontar un serio problema de legitimidad, además de un problema económico. Pero España también, ¿acaso no te has parado a pensar que perdemos el 20% del PIB? Por no mencionar el desgarro nacional que supone andar con los muertos en ristre, unos, que si Companys, otros, que si Yagüe o que si Varela. El puto cuento de nunca acabar. Hablando de economía y de historia: los nazis en la Puerta del Sol son un buen reclamo para los mercados internacionales, por eso los toleras, ¿verdad, Mariano?

No sé si te has enterado, no sé si te has querido enterar, pero el PNV no te va a votar los presupuestos, el PNV quiere convocarte otro referéndum. ¿Ahora qué hacemos, Mariano? ¿Poner cara de “aquí no ha pasado nada”? Eres el hazmerreír de Europa, Mariano. El hazmellorar.

Además, mira, te lo voy a decir, porque no quiero quedármelo dentro: eres feo. Eres feo con todas las letras de tan corta palabra. No te soporta nadie. No tienes la altura de los políticos encantadores de serpientes, que sabes que te están vendiendo una moto, pero te dejas, porque, qué leche, qué bonita es la moto que te venden. Te falta —nunca la tuviste— la inteligencia, la ironía y la rapidez de mujeres que llegaron a mucho menos que tú en la política, no sé por qué me acuerdo ahora de Clara Campoamor. Qué extraño escribir el nombre de esta mujer aguda y comprometida en una misiva dirigida al peor político de la historia reciente de mi país. Tan poco enamoras que el partido que apoyó tu investidura, cuyo argumentario es cada vez más insostenible —sus votantes no son tontos, ya verán ellos—, hasta ese partido se te está yendo. No te deseo la muerte, pero mucha gente desea tu caída, ¿verdad, Pedrito? Ya te habías dado cuenta, ¿verdad, Mariano? Después de esta ignominia están esperando a que te caigas tú solo. Segur que tomba, tomba tomba, i ens podrem alliberar.

Desprecias lo que no entiendes, Mariano. Haces mucho daño, vete ya.

No es bueno odiar, Mariano, pero te odio.

Desatentamente,

Sara.

Sara Álvarez Pérez
Acerca de Sara Álvarez Pérez 5 Articles
Profesora de español en París

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