Nuevas historias de la infamia: migrantes y refugiados

la puerta
La puerta de la desesperación. Foto: Carmen Barrios

El siglo XXI se  caracterizará por la migración de los que huyen del hambre y de las guerras provocadas por el neo-colonialismo, en su ambición por el control y la explotación de  las materias primas, petróleo, gas, coltán (1), litio (2), níquel (3), hierro…  ansiadas riquezas de países de los que proceden migrantes y refugiados.

En 1998, para proteger a la población tutsi, Uganda invadió el Congo. Ese fue el  pretexto,  la realidad,  el control de los grandes yacimientos minerales de la zona y principalmente de Coltán, material codiciado por los países vecinos, Ruanda, Uganda y Burundi, que establecieron alianzas comerciales de carácter estratégico y militar con las  principales economías de la UE y EEUU, para traficar y procesar minerales del Congo,  alimentando el conflicto, ya denunciadas internacionalmente, por las organizaciones de derechos humanos.

El ataque contra Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 supuso un antes y un después en las relaciones internacionales. El Gobierno del presidente George W. Bush declaró una guerra contra el terrorismo global que, a las pocas semanas de los atentados, se materializó en la Guerra de Afganistán. EE.UU. y sus aliados occidentales buscaron inútilmente al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, responsable del 11-S y tras Afganistán, el siguiente objetivo en la cruzada antiterrorista de Bush fue el Irak de un viejo conocido, Saddam Hussein. Ahí se buscaron “armas de destrucción masiva”, jamás encontradas. Para el Departamento de Estado de USA las verdaderas razones de estas guerras son el control del petróleo y la industria militar… No olvidemos que para USA las guerras son un negocio.

Estas guerras han tenido como consecuencia la destrucción de dos Estados ya organizados, con sistemas sociales y culturales establecidos y con un orden estatal y judicial, no democráticos al estilo occidental, pero sujetos a los posibles cambios propiciados por las mismas oposiciones políticas de esas naciones.

Las recientes guerras neolcoloniales han tenido como consecuencia la destrucción de dos Estados ya organizados, con sistemas sociales y culturales establecidos y con un orden estatal y judicial -no democráticos al estilo occidental- pero sujetos a los posibles cambios propiciados por las mismas oposiciones políticas de esas naciones.

El resultado ha sido dos estados fallidos y el crecimiento del radicalismo religioso, exportado con dinero saudí y la colaboración de los Servicios Secretos occidentales a otros países, manipulando las llamadas “Primaveras Árabes”.

Primavera Árabe es el nombre con el que mediáticamente se ha identificado la serie de manifestaciones de carácter popular y político que se sucedieron en el norte de África y algún país árabe desde inicios del 2011 y que condujeron a la caída de las dictaduras de Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto, el crecimiento de la violencia en Yemen, la guerra civil provocada en Libia, con la intervención de la OTAN, apoyando con bombardeos a los yihadistas, pagados por los saudíes, para acabar con el coronel Muamar el Gadafi, que gobernaba el país desde 1969, ostentando el mejor nivel de vida de toda África, aplicando el socialismo panárabe nasserista. El resultado ha sido otro estado fallido, donde impera la ley del más fuerte entre las facciones que se disputan el poder, causando el caos y el crimen político como sistema social para repartirse los beneficios de la entrega de sus materias primas a las petroleras occidentales y causando  la huida de su aterrorizada población..

LA GUERRA SIRIA. El gasoducto que Qatar, a iniciativa de Estados Unidos, propuso construir en 2009 para suministrar gas a Europa a través de Arabia Saudí, Jordania, Siria y Turquía, tenía como objeto romper la mayor fuente de ingresos de Rusia, el gas junto con el petróleo, hizo que el presidente sirio, Bashar al-Asad, rechazara el proyecto porque iba contra los intereses de su aliado, Vladimir Putin. Barak Obama presidente de USA, se puso al frente de la coalición, para derrocar al gobierno sirio y dio luz verde para que príncipes saudíes y qataríes inundasen de dinero al terrorista Estado Islámico, desatando una guerra que ha provocado 250.000 muertos y 11 millones de desplazados. Este es el relato de la tubería no construida más sangrienta de la historia.

Oriente Medio y África son los escenarios donde el neo-colonialismo se ha desenvuelto con toda su virulencia depredadora. Para las corporaciones capitalistas, los pueblos, la humanidad y el planeta no son más que el objeto de explotación intensiva para incrementar su poder mundial.

En América Latina, el otro territorio que también está en la agenda  del capitalismo mundial, están tratando de acabar con los gobiernos progresistas, que han iniciado un política de nacionalizaciones de sus riquezas mineras y se oponen a las políticas neoliberales que pretenden imponer en el subcontinente.

Ya han provocado la caída de los gobiernos progresistas de Paraguay, Honduras, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y están en peligro Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua,

El resto de los países productores de materias primas, como Colombia, Perú, México, Guatemala o el Salvador, a pesar de sus intentos revolucionarios, jamás han podido emanciparse del coloso del Norte. En El Caribe sobreviven como pueden con el turismo, también intervenido por las corporaciones hosteleras y Cuba soporta un embargo criminal que pretende rendirla, mientras Haití se muere, esperando la restitución del pago de 21.000 millones de dólares, impuesto por Francia como pago por su independencia en 1825 (90 millones de francos oro de la época) y que se niega a devolver.

En EEUU, el presidente Trump levanta muros e impulsa la persecución y asesinato de migrantes en sus fronteras con México y Europa se fortifica levantando vallas armadas de cuchillas cortantes y paga a otros países (Turquia, Marruecos, Libia), para que les guarden sus fronteras convirtiendo el Mediterráneo en la infranqueable fosa del castillo.

Todo lo expuesto es la causa de las masivas migraciones, con la consecuencia de la explotación de los migrantes por las mafias del tráfico de personas en todo el mundo y la muerte de miles de estas personas, durante los intentos de llegar a los países  desarrollados, en busca de techo, pan y trabajo.

En EEUU, el presidente Trump levanta muros e impulsa la persecución y asesinato de migrantes en sus fronteras con México y Europa se fortifica levantando vallas armadas de cuchillas cortantes y paga a otros países (Turquia, Marruecos, Libia), para que les guarden sus fronteras, haciendo del Mediterráneo la infranqueable fosa del castillo, en la que perecen miles de personas al año (40.000 en lo que va de siglo), hombres, mujeres y niños, la mayor parte refugiados de las guerras provocadas por las potencias occidentales.

En socorro de estas víctimas de la crueldad occidental, han acudido organizaciones de voluntarios internacionales, muchos de ellos españoles, que están siendo perseguidos y penalizados como delincuentes por su actividad de salvamento de estas personas, como Helena Maleno, activista española detenida y procesada penalmente  en Marruecos. El secuestro judicial del barco español de la ONG Proactiva Open Arms, es sólo la última de una serie de medidas que han expulsado a casi todas las organizaciones de rescate, en la ruta más mortífera: “LA FOSA COMÚN MEDITERANEA”. El chantaje xenófobo y racista de la ultraderecha hace    que conservadores y socialdemócratas, adopten programas contra la acogida de refugiados y migrantes, dejando de cumplir los compromisos humanitarios contraídos por la UE.

 

 

(1) El coltán es uno de los minerales más escasos y preciados del planeta. Con él se consigue el tantalio, un elemento químico con muchas aplicaciones electrónicas.

(2) Litio, un mineral que tiene múltiples usos – Desde baterías para celulares y autos hasta refuerzo para turbinas – Comunidad de Negocios – LA NACION.

(3) Aproximadamente el 65 % del níquel consumido se emplea en la fabricación de acero inoxidable austenítico y otro 12 % en superaleaciones de níquel. El restante 23 % se reparte entre otras aleaciones, baterías recargables, catálisis, acuñación de moneda, recubrimientos metálicos y fundición: Alnico, aleación para imanes.

FUENTES: Noan Chomsky, Susan George, El País, Público, El Diario.es, EcuRed, Anistía Internacional, Médicos del Mundo, ACNUR.

 

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