El falso debate sobre la desconexión digital y la tóxica reforma laboral del PP

pintada en barcelona
Selfie burlón para el patrón. Foto: Carmen Barrios

La agenda neoliberal inventa falsos debates que pretenden distraer a las personas de lo verdaderamente importante. Se pone en marcha la rueda, crean un elemento de distracción y le dan fuelle a la moviola. Se encargan ediciones de artículos de “expertos” en el tema elegido y se publican con pompa en los periódicos en papel y digitales, a la vez que se planifican minutos de radio y de televisión sobre el asunto del momento.

Ahora se acaban de sacar de la chistera el conejo del derecho a la desconexión digital de los trabajadores de las empresas durante su tiempo de descanso. Este es el tema que toca. Un asunto que desde luego es preocupante, ya que muchos trabajadores salen de su puesto de trabajo como si no hubieran salido, porque tienen que estar disponibles a cualquier hora para la empresa de turno. Sin embargo, aunque es un tema preocupante, desde mi punto de vista no es el tema.

Fuera derechos

Y, ¿cuál es el tema? Se pueden preguntar. Pues no es otro que las reformas laborales llevadas a cabo primero por el PSOE -que en la última etapa del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero inició el camino- y después por el PP de Mariano Rajoy, que dio forma a una nueva “reforma” de la legislación laboral, que se ha convertido en un retroceso histórico de cuarenta años en derechos de los trabajadores. Esta contrarreforma del PP termina con la negociación colectiva como herramienta fundamental de contrapeso de los trabajadores a las imposiciones de las empresas y permite incluso los contratos de “cero horas”, una aberración legal que deja a los trabajadores desprotegidos y sin derechos, en una posición de meros objetos al servicio de las necesidades de la empresas.

La contrarreforma laboral del PP termina con la negociación colectiva como herramienta fundamental de contrapeso de los trabajadores a las imposiciones de las empresas y permite incluso los contratos de “cero horas”, una aberración legal que deja a los trabajadores desprotegidos y sin derechos, en una posición de meros objetos al servicio de las necesidades de la empresas.

Es absurdo hablar sobre el derecho a la desconexión digital cuando la legislación permite contratos sucesivos de una hora para un mismo puesto de trabajo, ya sea al mismo trabajador o a trabajadores distintos. Sigue siendo absurdo hablar de esto cuando la precariedad laboral se ha impuesto por vía legal en las formas de contratar, cuando un empresario tiene las manos libres para acudir al mercado y señalar con el dedo al trabajador que le interesa en ese momento, tal como hacían los caciques y los capataces hace cuarenta años en las plazas de los pueblos de España con los jornaleros, o al pie de una obra con los albañiles: “tú sí trabajas hoy, tú no, tú sí, tú no….”.

Algunos se han hecho eco inmediatamente del falso debate sobre el derecho a la desconexión digital y lo han abrazado en el típico juego de despiste, en el que se quiere quedar bien en los medios de cara a la galería, aportando un cubo lleno de nada. Es como si uno va a urgencias con la cabeza abierta y sale de allí con una tirita en una ceja.

Derogar la reforma laboral

No necesitamos tiritas, necesitamos trabajo digno, es una exigencia justa que se derogue la reforma laboral que nos ha devaluado la vida, permitiendo que se despidan trabajadores con facilidad y que las empresas hagan reajustes de plantilla de forma unilateral sin contar con los sindicatos. Una reforma laboral que ha instalado la precariedad, los contratos basura y los salarios de pobreza. Una legislación laboral regresiva que está rompiendo el modelo social de convivencia por los dos extremos, porque por un lado impide la emancipación de los jóvenes y por otro fragiliza hasta el colapso el sistema público de pensiones debido a la baja recaudación -vía retenciones- que se produce como consecuencia de la abundancia de contratos precarios.

Algunos se han hecho eco del falso debate sobre el derecho a la desconexión digital y lo han abrazado en el típico juego de despiste, en el que se quiere quedar bien en los medios de cara a la galería, aportando un cubo lleno de nada. Es como si uno va a urgencias con la cabeza abierta y sale de allí con una tirita en una ceja.

Con este panorama, la hiperconexión digital a la que se ven forzados muchos trabajadores y trabajadoras se convierte en una consecuencia lógica de la precariedad, un daño colateral añadido. Es un síntoma más de esa pérdida de derechos que se ha instalado debido a una legislación que desequilibra la balanza del modelo laboral a favor de los empresarios, a los que otorga un poder unilateral como no habían tenido desde la época franquista. Si se consiguiera derogar esta contrarreforma laboral, se recuperaran los convenios colectivos y los empleos dignos, el asunto de la desconexión vendría dado, recogido en los convenios y legislado como es debido. Empecemos la casa por los cimientos y no pretendamos poner los perfiles de las ventanas suspendidos en el aire sin siquiera haber llegado a construir el muro que los sujeta.

Parece que algunos no se han dado cuenta de que tenemos una nube tóxica de tamaño galáctico sobre nuestras cabezas y en lugar de trabajar para extinguir la nube que asfixia el cuerpo social, se dedican a mover el plumero, a ver si esparciendo un poco el polvo se nota menos.

Por favor, atiendan a lo importante, que no es otra cosa que ponerse manos a la obra para conseguir derogar la contrarreforma laboral del Partido Popular, esa nube tóxica que nos asfixia y que está llevando a un buen número de personas en España a una quiebra vital de la que es muy difícil salir con los pulmones limpios.

 

Carmen Barrios
Acerca de Carmen Barrios 14 Articles
Fotoperiodista.

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