TODO EMPEZÓ EN COLOMBIA

Manos arriba
Pillado. Foto: Carmen Barrios

Corría el año 2009, el Partido Popular gobernaba en Madrid con la complacencia y la impunidad del que se cree por encima del bien y del mal, fruto de la mayoría absoluta con la que mandaba.

En uno de esos viajes pagados con cargo al erario público, un político gris (Ignacio González) llegaba a Colombia en un viaje no oficial. La desgracia -para él- quiso que se cruzara en su camino una periodista tenaz, capaz y muy valiente (Pilar Velasco). Seguido, cazado y sorprendido, fue fotografiado llevando unas misteriosas bolsas blancas, con las cuales entraba en casa de un empresario del lugar y sin las que después salía de la misma.

Pillado infraganti, sorprendido, con el estupor en el rostro, salió del paso aduciendo que en dichas bolsas solo iban gorros y toallas (solo de pensar en la excusa me sale una carcajada, si no fuera tan serio y triste el tema).

Amparado en la fuerza del poder absoluto, creyó el aprendiz de brujo que su delito quedaría impune y la pobre plumilla de periódico se vería superada y aturdida ante el magnífico y colosal enemigo al que había osado soliviantar.

Mas hay personas capaces, sencillas, pero con una voluntad férrea y unos principios duros como el granito, que se crecen ante la adversidad y que no les tiembla ni la mano, ni el espíritu a la hora de denunciar la injusticia, el abuso y el robo.

Hoy de casualidad he sabido que la policía española y el juez encargado del caso (bravo por la ley y bravo por el orden) han incautado en Colombia, todos los bienes (4,5 millones de euros) pertenecientes a Ignacio González, ingresos obtenidos mediante el expolio sistemático de la empresa Aguas del Canal, perteneciente al gobierno de la Comunidad de Madrid.

Felicidades Pilar Velasco.

Eres la definición física del VALOR.

En palabras de la policía “Ignacio está listo de papeles”, no importa que se le dé la libertad condicional bajo fianza, pues ya no tiene fondos con los que financiarse y eludir a la justicia. El juicio tardará poco o mucho en salir, será sentenciado y habrá marcado un antes y un después en el devenir de la política madrileña.

Como posdata os recuerdo que este asuntillo ya le ha costado la cabeza a Esperanza Aguirre, y el tiempo, en breve, nos dirá a quien más le cuesta el cuello.

La sombra del ciprés es cada vez más alargada.

 

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