Un pacto por la dignidad de la mayoría

Niños jugando con las palomas
Persiguiendo palomas. Foto: Carmen Barrios

Creo que fue Groucho Marx quien dijo en una entrevista, al ser preguntado por los efectos de la crisis del 29 en EEUU, que “un país tiene un problema cuando sus ciudadanos se comen las palomas en lugar de darles de comer”. En España hay muchas familias en una situación muy complicada. Todavía no se comen las palomas, pero acuden diariamente a por comida a los centros sociales y benéficos. La emergencia social debe atenderse de forma inmediata y las tres fuerzas de la izquierda suman los votos para iniciar un camino de redistribución y reparto de la riqueza más justo. Necesitamos un país en el que los niños puedan jugar con las palomas, no uno en el que imaginen como poder meterlas en la olla.

Si queremos cambiar la realidad social y política desde una óptica progresista y meter a este país de una vez en el futuro sin dejarnos individuos por el camino, necesitamos un pacto. En España es necesario un pacto por la dignidad de la mayoría. Un pacto que permita formar un nuevo gobierno por el cambio, sumando los votos de PSOE, Podemos y Unidad Popular-Izquierda Unida, para terminar con el paro, la desigualdad y la pobreza.

Es necesario y urgente devolver la dignidad a los más de cuatro millones de parados y derribar el muro de desigualdad que se ha edificado durante los últimos años. Un muro insostenible en el que las 20 personas que contemplan la vida del resto desde su exclusiva cima acumulan tanta riqueza (115.100 millones de euros) como el 30% más pobre, que no es capaz de superar el primer escalón, según afirma el último informe de Intermon-Oxfam, que dedica un amplio apartado a España titulado Gobernar para las élites.

España se ha convertido en el segundo país más desigual de la Unión Europea, solo precedido por Letonia. Esas veinte personas más ricas, con nombres y apellidos, disponen de una renta equivalente a la que tienen alrededor de tres millones cuatrocientos mil españoles, que también tienen nombres y apellidos, pero se pierden en un listado interminable de seres humanos a quienes los “ajustes” aplicados con la crisis han sumido en un hondo pozo de devaluación vital. La desigualdad en España raya la obscenidad.

Para revertir esta situación no necesitamos un nuevo pacto por la dignidad de las élites, tal como algunos poderes mediáticos, políticos y económicos están intentando fraguar. Los de abajo, los que componemos la gran mayoría no podemos permitir que ese puñado de acaudalados siga gobernando nuestro futuro con sus políticas de apropiación de lo que es de todos.

El pacto por la dignidad de la mayoría debe contemplar la derogación de la reforma laboral del Partido Popular, que ha llevado al país a un retroceso de treinta años en los derechos y en las condiciones de trabajo.

PSOE, Podemos y UP-IU pueden llegar a un acuerdo. Los programas con los que se han presentado a las elecciones no tienen unas diferencias tan insalvables. Sueño con que en este país florezca de una vez la primavera para la mayoría. En cambio, si se pierde la oportunidad y se consolida un pacto que beneficie a las élites (como sucedería al final si el PSOE termina pactando con C’s) volveremos a un otoño caduco, en el que las flores de la primavera y las mieles del verano serán un deleite al alcance de una exigua minoría, que come en restaurantes muy caros y caza palomas por deporte.

La mayoría

El pacto por la dignidad de la mayoría debe contemplar la derogación de la reforma laboral del Partido Popular, que ha llevado al país a un retroceso de treinta años en los derechos y en las condiciones laborales. Esta normativa es la causante de millones de despidos, de la creación de un ejército de parados y auspicia que los que se incorporan al mercado laboral lo hagan desprotegidos, sin derecho a un convenio colectivo y teniendo que aceptar condiciones de indignidad laboral impropias de una democracia. Necesitamos un gobierno que vele por el trabajo decente.

La mayoría queremos un pacto que derogue la Ley mordaza, que pretende impedir que los ciudadanos protesten ante las injusticias y que los periodistas puedan contarlo con libertad, autonomía e independencia. Una ley que también se está aplicando de forma retorcida para intentar meter en cintura al mundo de la cultura y callar su voz libre y crítica. Esta normativa rescata el miedo (a través de la imposición multas o de peticiones de penas de cárcel, como ya le sucede por ejemplo al fotoperiodista Raúl Capín, al que la fiscalía pide 2 años de prisión por desacato a la autoridad, o a ciudadanos encausados por apoyar desahucios o escraches a los que se piden multas cuantiosas) como elemento disuasorio, colocando el derecho a la protesta y el derecho a la información en niveles inaceptables para una democracia. La recuperación de la dignidad tiene mucho que ver con las expectativas de democracia que tiene un país, y el nuestro tiene una dilatada experiencia histórica de lo que significa su pérdida.

Asimismo es necesario un pacto que garantice el derecho a una vivienda digna, porque no se pueden continuar manteniendo en el tiempo unas políticas que ya han llevado a perder su casa a unas seiscientas mil personas, y cada día se siguen ejecutando desahucios. No es sostenible mantener una Ley hipotecaria en España tan retrógrada y tan injusta que no permite que con la entrega del bien se salde la deuda; una normativa que ha sido declarada fuera de la legalidad europea por el Tribunal de Luxemburgo en una sentencia de 2013. Urge poner en marcha procedimientos que garanticen las necesidades habitacionales de los ciudadanos en riesgo y una reforma legal que permita la dación en pago.

La igualdad debe estar en el fondo y en la letra de ese pacto. Hay que actuar ya contra la violencia machista y desarrollar actuaciones estructurales para frenar los asesinatos y las variadas formas de violencias cotidianas. En lo que va de año van ya seis mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. Urgen actuaciones institucionales. También para terminar con la elevada tasa de desigualdad salarial entre los hombres y las mujeres, que en España se sitúa por encima del 24%.

Ese pacto debe contemplar que se restituya el derecho de huelga y que se modifique el artículo 315 del código penal. Una democracia europea situada en el tiempo histórico de 2016 no puede cargar con la indecencia de que existan unos trescientos trabajadores encausados por participar en piquetes informativos durante las dos últimas huelgas generales. Para ellos, que defendían el derecho de huelga, se piden penas que van desde los dos a los ocho años. Mención especial merece recordar que hay ocho trabajadores de la empresa Airbus, que están siendo juzgados, para los que la Fiscalía pide ocho años de prisión para cada uno de ellos. Un atropello al Estado democrático y de Derecho. Especialmente en este páis, que parece que ya ha olvidado páginas tan tristes de nuestra historia reciente como el Proceso 1001 en 1973, en el que se condenó a diez sindicalistas a penas de entre 12 y 20 años por pertenecer al sindicato CCOO. ¿Es que vamos a permitir que otra vez haya trabajadores que paguen con cárcel por el “delito” de exigir sus derechos? Vivimos en una democracia, no en una dictadura.

Y por supuesto necesitamos un pacto que derogue la Ley de Educación del señor Wert, porque devuelve el sistema público a las catacumbas, es desigualitario, propicia la polarización social y anula las posibilidades de construir un país cohesionado.

También un pacto que garantice la asistencia sanitaria universal y de calidad para todas las personas, sin distinción de origen; un pacto en fin, que nos vuelva a poner en la senda de los beneficios del Estado del bienestar. Esos beneficios constituyen un acuerdo de mínimos que son una garantía para las vidas dignas de las personas.

Los partidos que se encuentran en la banda izquierda del arco parlamentario tienen una mayoría de 11.643.375 votos sobre los 10.716.293, que suman las derechas de PP+ C´s. PSOE, Podemos y UP-IU están obligados a intentar formar ese Gobierno para el cambio que devuelva la dignidad a la mayoría. Desde mi punto de vista no se puede mirar para otro lado.

 

 

 

Carmen Barrios
Acerca de Carmen Barrios 23 Articles
Fotoperiodista.

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