Una mirada crítica sobre la revolución cubana

Revolución cubana
La Revolución Cubana 1952-1976. Una mirada crítica

El 1 de enero de 1959 las tropas rebeldes entraban en La Habana y liquidaban lo que quedaba de la dictadura de Batista. Desde entonces, la sombra de la revolución cubana se alargó mucho más allá de su dimensión geográfica y política. Las izquierdas y las fuerzas progresistas de todo el mundo saludaron con alegría aquella gesta y adoptaron, adoptamos, sus héroes, imágenes, canciones y trovadores. Sus ecos aún resuenan, pese a que los hayamos ido despojando de buena parte de los tópicos y leyendas que, inevitablemente, acompañan a los grandes hitos históricos.

Kepa Bilbao ha escrito un libro valioso que ayuda a repensar y redimensionar aquella revolución, que fue también nuestra, y sus mitos, que también fueron nuestros. Me envió un primer borrador el pasado verano, hace unos días acaba de ser publicado el libro por la Editorial Gakoa -Tercera Prensa (Donostia, 2017, 184 páginas): La Revolución Cubana, 1952-1976. Una mirada crítica.

La lectura de aquel borrador evidenció mis pobres y escasos conocimientos sobre aquella revolución, tanto en lo que se refiere a su larga etapa de incubación como a su desarrollo posterior a la toma del poder en 1959. Su análisis, sustentado en nuevas fuentes historiográficas y documentales, alentará a posibles lectores a realizar su propia reflexión crítica sobre las primeras etapas (se detiene en 1976) de una revolución empeñada en un largo y complejo proceso de adaptación que aún perdura. Y de resistencia… y tozudez.

Creo que los muchos interrogantes y dudas que me surgieron al leer aquel borrador pueden servir para despertar el interés por la lectura del texto definitivo. Una lectura que, sin duda, obligará a las personas que se adentren en sus páginas a repensar algunas de sus ideas, desarrollar una mirada crítica, que nunca está de más, y poner en su justa posición la carga de afectividad que despiertan Cuba y su revolución. Resumo algunos de esos interrogantes.

¿Cómo se transforma una revolución democrática y nacionalista en una pieza clave en la confrontación mundial que encabezaron EEUU y la URSS?

Las fuerzas que empujaban a la revolución democrática en Cuba, en la década de los 50, eran profundamente nacionales y populares. Los comunistas cubanos del Partido Socialista Popular (prosoviéticos, muy atados a las concepciones internacionales de la URSS y extremadamente reformistas) pintaban muy poco en ese ánimo o empuje democrático radical y sus esquemas, que eran los de la URSS, no les permitieron percibir las fuerzas en presencia ni las posibilidades de impulsar una revolución democrática.

A partir de aquel triunfo extraordinario se entabla una pugna entre los dirigentes rebeldes que pretendían una revolución nacional y popular (autóctona y ajena a los dos bloques que protagonizaban la Guerra Fría) y los que deseaban incorporar a Cuba al bloque soviético, remodelando sus estructuras políticas y económicas a semejanza (objetivo que nunca llegó a conseguir del todo) de los sistemas de tipo soviético existentes por entonces en la Europa del Este.

Fidel y la mayor parte de la dirección del nuevo régimen comprenden muy pronto las dificultades de concretar y profundizar la revolución democrática si se sitúan fuera de la lucha entre los dos bloques: había poco margen para avanzar en esa revolución democrática (que necesariamente tenía que entrar en conflicto con los intereses norteamericanos) sin alinearse con el bloque soviético.

¿Por qué y cuándo se produce el basculamiento a favor de la construcción en Cuba de un sistema de tipo soviético, que nunca perdió del todo los fuertes componentes particulares o cubanos que lo distinguen?

Creo que Fidel y la mayor parte de la dirección del nuevo régimen comprenden o comprueban muy pronto las dificultades de concretar y profundizar la revolución democrática si se sitúan al margen de la lucha entre los dos bloques: había poco margen para avanzar en esa revolución democrática (que necesariamente tenía que entrar en conflicto con los intereses norteamericanos) sin alinearse con el bloque soviético. Poco margen y, al tiempo, poco bagaje intelectual (ahora es fácil decirlo) sobre la naturaleza y limitaciones de los sistemas de tipo soviético y sobre el desafío que suponía para EEUU la opción del alineamiento con la URSS en una Guerra Fría que en cualquier momento podía convertirse en conflicto bélico y nuclear abierto.

¿Por qué fracasa en Cuba el modelo de industrialización acelerada que se produce en todos los sistemas de tipo soviético, incluido el de la URSS?

El libro ofrece algunas pistas para intentar aclarar ese interrogante. Para mí sigue siendo un misterio y no tengo ni una precaria intuición con la que intentar ofrecer una respuesta. Si estuviera obligado a formular una hipótesis explicativa, me arriesgaría a señalar que ese fracaso tiene relación con el papel que se le asigna a Cuba dentro del bloque soviético (mucho más de símbolo y nexo de unión con las luchas anti-imperialistas del Tercer Mundo que de socio que pueda aportar recursos o impulso económico) y con la autonomía que se gana Fidel en las decisiones que atañen a la Isla.

Para la URSS el apoyo económico a Cuba suponía una carga pequeña, bastante ligera de llevar; mientras los beneficios políticos que obtenía de las figuras de Fidel y el Che, especialmente en el Tercer Mundo y de la actividad de Cuba en algunos de esos países, apoyando la lucha anti-imperialista, era muy importante para su esquema de confrontación con EEUU.

Para la URSS el apoyo económico a Cuba suponía una carga pequeña, bastante ligera de llevar; mientras los beneficios políticos que obtenía de las figuras de Fidel y el Che, especialmente en el Tercer Mundo y de la actividad de Cuba en algunos de esos países, apoyando la lucha anti-imperialista, era muy importante para su esquema de confrontación con EEUU. El apoyo de la URSS estaba poco condicionado a la obtención de beneficios económicos. Por parte de Cuba, en cambio, la ayuda de la URSS era imprescindible para sobrevivir al acoso estadounidense. No creo que los potenciales avances en la estructura productiva que pudieran resultar de la ayuda del bloque soviético tuvieran gran peso en la decisión cubana de alinearse con el bloque soviético.

¿Cómo se desarrolla el debate que, paulatinamente, va cerrando el camino a la pluralidad, la crítica y la libertad?

Y cómo la resolución de ese debate, en contra de la libertad de expresión y de crítica, encapsula a la dirección del partido comunista y del Estado cubano y le permite no tener que rendir cuentas ni ante los intelectuales y creadores díscolos ni ante la sociedad. Ese apretar filas para resistir al acoso estadounidense se convierte finalmente en un factor esencial que contribuye a alejar a la revolución de una parte creciente de la sociedad y de una concepción mínimamente democrática de su liderazgo.

Voy a leer ahora el texto definitivo del libro de Kepa Bilbao. Espero que, tras su lectura, las dudas e interrogantes viejos se reduzcan y surjan otros nuevos, más actuales e interesantes.

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